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Terra
La Coctelera

Conciertazo!

Aquí esta las biografías, y las apreciaciones de los músicos. Espero les guste!

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El fondo del mar

El fondo del mar, el intenso azul del cielo y el ruido de la ola que se rompe sin piedad contra las lajas de la playa, daban un marco de especial romanticismo a aquel encuentro de artistas.

Hombres y mujeres se habían reunido para analizar y expresar artísticamente y desde su escuela filosófica, aquello que lograba entrar en su ser y arrancaba con especial cuidado sus afectos e ilusiones, con la magia de la poesía.

Todos tenían la misma sensación, la de ser capaz de trascender más allá de los simples escritos, para alcanzar la magia de la construcción poética y dejar un legado de amor que le permita al hombre tomar los colores del arco iris y construir con ellos espacios de vida.

Uno a uno se fueron sentado en el parquecito de la playa, un escenario distinto a todos aquellos que habían usado en sus escritos; estaban allí sentados frente a una hoja... hombres y mujeres que pensaban y sentían que sus lápices eran los instrumentos de la paz, de la concordia, pero que a su vez, requerían tener un común denominador para alcanzar una máxima expresión de su talento.

Eran poetisas y poetas que buscaban escribir paisaje y componer colores, romper esquemas geométricos para echar a volar sus letras en la construcción de un nuevo día pleno de amaneceres que vibren entorno a un mejor vivir del hombre.

Eran hombres y mujeres que deseaban estar sentados junto a Edgar Allan Poe, Gustavo Adolfo Becquer, Tristán Tzará, Gonzalo Arango, Bertold Brecht y Frank Kafka, juntos todos, evocados en la memoria de cada uno, tomando un pincel de partituras y una pincel de rimas, versos y prosas, entrelazaron sus mano y voltearon sus ojos hacia el inmenso mar.

Unían allí sus intereses por conservar el romanticismo, la dulce melodía y los colores que rompían esquemas, figuras no cortantes, paisajes que invitan al amor y a la ternura; pero a su vez, estaban allí presentes, la conciencia social y el auge que corre en sus venas el escrito sarcástico, irónico, pero real, contenidos que buscan la realización de hombres y mujeres en un mundo donde el contexto social se rescate en su mucha, desde momentos vividos ya, como la revolución industrial, el replanteamiento de la figura de dios y los cuestionamientos hechos por los gobernantes de turno.

Todo se mezcló, se unió, se fundió y se entrelazó, para formar el arco iris más intenso de la humanidad, porque allí se mezcla el amor diario con las mezclas de un romance propio de los artistas, de aquellos que defienden su forma libre de expresarse y la expresión soñadora y enternecedora de aquel que se ha empeñado en ayudar al hermano que pasa a mi lado, pero siempre tomando por referencia el fondo del mar azul de mi país.

La ciudad que nunca Duerme.

 

Es de noche en Polaris, y en ese callejón, comenzaban ya a entrar la gente, eran muchas personas, entre ellas instrumentos ya afinados para aplicar melodías, parecía la locura misma, no era ninguna imitación de ella; una puerta pequeña y en el fondo la atmosfera de humo repoblaba el ambiente, habían unos cuantos velones encendidos, sillas improvisadas de madera y grandes cajones cubiertos de cobijas para los que venían con compañía; colgaban baratijas en el techo y pedazos de tela para ocultar el amanecer. Hacia al fondo se ubicaban ellos con sus figuras sonoras, era una tarima pequeña, pero cabían; iniciaban con preámbulo y depositaban el resto en lo que seria esa canción, todos eran críticos mientras las bebidas transitaban por el aire; no pude observar de donde provenían, súpose que de aquel cuarto cubierto de cartones de huevo con una entrada minima por la que la gente se asomaba, yo estaba dispuesto a inducirme allí, siendo por segunda vez   un “infiltrado”.  Bah! Pero que me importaba.

 

Me senté en una chaqueta de cuero, roja, no sabia de quien era y si estaba allí es porque él tampoco, o ella, aquí  todos somos andróginos. 

Un sin nombre vino,  me pido un consejo, pregunto que si alguna vez había yo visto la noche en negro, pero negándome con la cabeza antes de contestar de inmediato que si se refería a esta, escribió en su mano, hierática. No entendí, hoy en día todos escribimos sobre utopías. 

 

Seguí observando, se escuchaban ellos, trípticos, excitados con prisa, pero fluían agradablemente, disfrutaba ese momento elevado y entendía porque aquel monje que vi y oí ayer hablar en mis sueños me confesó acerca de esto tan sublime y es que viven de él, de la filosofía que expresa la libertad “ sonríe, respira y ve despacio” y yo tenia que estar ahí, todos juntos, sin par, no lo podía creer, aquellos danzando toscamente otros percibiendo placenteramente, como el pintor sobre el fondo que retrata la verdad, un momento frío heredado de … ¿ como podría desdeñarme de la esclavitud? , llegando de África mártires y encontrarse con cánticos, salmos, que pronto heredarían un sonido tan indescriptiblemente vivificante pero venidamente fúnebre acarreado por las imágenes de un Antiguo Testamento, no se si agradecer o quedarme callado, este mal daré gracias.

 

Thich Nhat Hanh , una obra expresionista, que en la opacidad relata fobias y a la mañana.. por Dios, ¿ que hora es? … desde aquí él intuyo el futuro; un cuadro formidable, una banda de jazz conmoviendo el publico en un espacio lírico.